viernes, 17 de septiembre de 2010

Al pueblo nunca le toca de Alvaro Salom Becerra


Álvaro Salom Becerra es un autor literario de mirada aguda, nació en Bogotá en el año de 1922 y muere en 1987, es un hombre catalogado como uno de los autores más veraces de lo que es hoy la novela colombiana. 

Esto gracias a la posibilidad que tuvo de desarrollarse en el campo de la política, desempeñando cargos como magistrado de la Corte Suprema de Justicia, diplomático esto matizado con el oficio de periodista, colaborando para importantes medios escritos como "El Tiempo", y "El colombiano" entre otros.

Como el mismo lo dice, ha vivido “en carne propia”, la historia política de Colombia, lo cual no es la que muestran los libros e historiadores. 

 Al retirarse de su campo de acción, se dedicó a escribir todos estos acontecimientos, en el estilo de la narrativa literaria. Entre sus libros más notables, que poseen la gran característica común de ejemplificar con gran carácter la situación del pueblo colombiano. Sirviéndose de elementos como la ironía, en algunos caos el sarcasmo, y el humor.
Estos ingredientes le otorgan a su narrativa espacios sumamente jocosos, pero con un transfundo que propone una incisiva reflexión frente a la historia colombiana jugando hábilmente con todo el contexto que embarcó a Colombia en esas épocas.

La lectura de Becerra Salom nos brinda, una mirada introspectiva en el sentir nacional de otra época mediante comparación de las clases que conforman el sistema político y social colombiano, apoyado varias experiencias que ha tenido que vivir, como la supresión del derecho de libre expresión y la puesta en duda de los conceptos idealistas y utópicos de democracia y poder soberano.  

Con todo esto, Álvaro Salom Becerra, logra demostrar "que  el acto de heredar el poder político de padres a hijos, es el acto que denota que los gobiernos son cíclicos y no se diferencian entre sí."

Sus obras son:

“Un tal Bernabé Bernal” 

“Don Simeón Torrente ha dejado de... deber”, 

“Al pueblo nunca le toca”, 

“El delfín”  

“Un ocaso en el cenit: Álzate Avendaño”. 

El libro “Al pueblo nunca le toca” del escritor Álvaro Salóm Becerra cuenta la historia de los partidos políticos y sus candidatos en Colombia entre 1917 y 1978, donde la historia política del país se va contando través de dos personajes de ideales y conductas opuestas, una tan diferente del otro. 

El título de esta obra se basa en un “slogan” que en tiempos de campaña política del movimiento revolucionario liberal, Alfonso López Michelsen liberara: “Ahora le toca al pueblo”, prometiendo a éste una revolución que reivindicase su papel en la democracia colombiana. 

Pero al final tanta promesa se invierte, dándonos como resultado “al pueblo nunca le toca”, sencillamente por que los ciudadanos de clases populares no tienen las capacidades económicas y culturales que predican tanto los ricos.

Sus personajes se presentan dentro de una funcional amistad siempre y cuando no se hable de política, aunque siempre se llega a ese tema junto a una fuerte discusión, llena de repetitivas ofensas, para luego jurar nunca volver a hablarse y terminar al día siguiente en el mismo lugar y en la misma pelea. 

Casiano Pardo un es conservador, terrenal, ambicioso, conveniente seguidor de la religión, sólo hasta donde se pueda pecar, para  confesarse y volver a las suyas. 

Baltasar Riveros, quien encarna el ideal del pueblo, la esperanza optimista del cambio, la confianza en sus líderes y en el poder del pueblo. Liberal desde la punta de los pies hasta la coronilla, incorruptible, con unos principios de acero y una fe ciega en su partido.

Este libro ofrece una representación de lo cíclica que es la historia política colombiana, junto a unas representaciones de idiosincrasias que al trascurrir los años tal vez han cambiado de forma pero no de fondo.  

“Definitivamente no hay ateísmo que resista 40 grados de fiebre, ni comunismo que aguante un puesto bien remunerado” Baltasar Riveros, Al pueblo nunca le toca, Álvaro Salóm Becerra

Cristian Camilo Serrano

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